
Hemos celebrado el congreso nacional del Partido Popular en Sevilla, ciudad con un especial simbolismo en la historia interna de este partido, ya que fue donde se hizo visible el traspaso de poderes del fundador, D. Manuel, a un joven José María Aznar que recogía los deseos de cambio de buena parte de la sociedad española.
Precisamente el momento más emotivo fue el recuerdo de Manuel Fraga y el repaso de su trayectoria: uno de los políticos fundamentales de la transición que a base de empeño y amor a España convirtió un partido con una representación parlamentaria que consistía en 16 diputados en 1977 en el gran proyecto político del centro derecha español, que ha sabido ganar la confianza de los españoles para gobernar nuestro país.
Durante el Congreso los compromisarios hemos debatido las soluciones que necesita España para crear empleo, para mejorar la Educación, los Servicios Públicos, la Justicia, la Política Exterior, etc.
Pero la sensación común que creo resume este congreso es la responsabilidad. Este congreso ha reunido a gran parte de los dirigentes municipales, autonómicos y nacionales que tienen la grave tarea de encarar una crisis económica brutal que ha ido unida a un gobierno socialista que posiblemente podamos calificar como el peor de nuestra historia.
Por encima del buen momento que vive el Partido Popular, cuando estamos todos unidos en un mismo proyecto político, cuando hemos recibido un apoyo ciudadano sin precedentes en nuestro país, lo que más pesa sobre los afiliados y dirigentes del Partido Popular es la grave responsabilidad que asumimos para superar la crisis y volver a la senda de crecimiento económico que caracterizó las dos legislaturas de José María Aznar.
El equipo humano que lidera Mariano Rajoy está volcado en mejorar la situación por la que pasan muchas familias españolas, y en primer término, acabar con una tasa de paro atroz que deja el proyecto personal de muchos españoles en la cuneta.
Rajoy describió los graves problemas que tiene España y las reformas que ya ha empezado a abordar el gobierno que preside para atajarlos. Todo el mundo sabe que los problemas son extraordinariamente graves, que no se van a resolver en dos tardes y que las medidas no serán siempre agradables.
Pero es el camino que hay que recorrer para resolverlos y en Sevilla se vio que hay un equipo dispuesto a hacerlo.









